Mejor Powerbar que BigMac
Esta semana ha sido regular, pero ni tan mal.
Martes y Jueves 45’ de piscina y 1.10’ de carrera (el jueves sufriendo por las cuestas, porque hemos encontrado un circuito por un parque de San Chinarro que… podríamos decir que plano, plano no es.
El Viernes fue un día de esos tontos, porque no paré ni un segundo a pesar de que no se preveía tan malo como fue, así que no comí nada en toda la mañana, y me vi a las 14:45 comiendo una hamburguesa deprisa y corriendo porque había quedado con dos de los jinetes del apocalipsis a las 15:00. Comencé bien, pero la señora hamburguesa estaba inquieta, y no sabía que quería hacer, espera que salgo de este cuerpo serrano, bueno no que me quedo, o mejor me voy… A la altura de Tres Cantos la chiquilla ya me estaba haciendo casi todo el daño del mundo, y digo casi todo, porque todo fue en la subida a Colmenar. Que carita debía de llevar porque Dani me dijo en más de una ocasión que si quería que diéramos la vuelta, y yo que soy más cabezota que una mula me negué. Así que mientras yo sudaba como si estuviera en una sauna yo iba con el 25 metido a tope, mientras estos iban dando pedales para no caerse.
Milagrosamente llegué a Colmenar y en la bajada hasta Soto me recuperé y desde ahí volví a ser persona. Pasé los 15 km más complicados de mi vida, pero… al final que queda con el BigMac en el buche ;-)
Al final 82 km a 26 Km/h que después de subir a paso de burra no está nada mal.
El Domingo tocaba bici, pero un gañán me dijo que llovía y yo le creí y me quedé en la cama. Así que llevé al enano a la piscina y mientras el salmonete estaba en el curso yo nadaba unas calles más allá. La verdad que disfruté un montón viendo lo que ha aprendido en 5 meses y como con 6 años todo es fácil, y afortunadamente no están malo como el padre. Después nos pasamos una hora jugando por en otras piscinas del complejo el Río y los chorros.
Ya por la tarde me veía en el rodillo, pero como me parezco poco a Dani en su amor por dicho aparato, preferí mojarme y me fui con la MTB a ponerme de barro hasta arriba. Finalmente salieron 2 horas, por caminos fáciles y con la subida final a El Molar, que pica de lo lindo, junto con una serie gratis por el acongoje que pasé al salirme un par de perros de una finca con intenciones de merendarse al rellenito de rojo, así que me tocó apretar el culo de lo lindo. Nunca me han gustado los perros, aunque no les tengo miedo y puedo jugar con ellos, pero cualquier día…. me muerde uno o yo a el y al dueño.